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sábado, 10 de febrero de 2018

¿Cómo hacer escuelas para todas la personas? Reflexionemos sobre orientación e inclusión

Dentro de unos días se celebrará en Málaga el #WorkshopOrienta (24 de febrero de 2018), un encuentro diferente en el que profesionales y familias trabajarán sobre los retos de la inclusión educativa. Además de recomendar el dossier previo elaborado por Nacho Calderón Almendros, queremos retroceder en esta entrada al punto de partida de este encuentro, al que dieron forma nuestra compañera, la orientadora María José G. Corell y el profesor Nacho Calderón a través de redes. Es este un buen ejemplo de cómo las redes nos pueden ayudar a cambiar muchas cosas en orientación y educación.

Desde la Comunidad OrienTapas, queremos recoger ideas que puedan ser útiles a quienes van a participar presencialmente en este encuentro de trabajo. Añade tus comentarios en esta entrada o en los siguientes temas que hemos abierto en redes (Twitter, Facebook o LinkedIn) antes del 18 de febrero. Convertiremos el resultado en una breve presentación. Puedes aportar sugerencias y propuestas que tengan que ver con cualquiera de los 9 objetivos del encuentro.

  • 1. Promover la construcción de redes de colaboración y activismo para la inclusión.
  • 2. Realizar una evaluación participativa de la situación de la inclusión escolar y de la orientación en particular, desde la experiencia
  • 3. Propiciar un lugar de expresión de deseos, preocupaciones, dudas y propuestas.
  • 4. Restablecer la necesaria confianza entre profesionales y familias, a través de personas comprometidas con la democratización de las escuelas.
  • 5. Reconocer y legitimar algunas concepciones y prácticas que, a pesar de no ser mayoritarias, conducen a la mejora educativa de las escuelas.
  • 6. Documentar experiencias vitales de personas con discapacidad en su trayectoria escolar y/o de sus familiares.
  • 7. Conocer y profundizar las concepciones educativas de profesionales escolares involucrados en el movimiento por los derechos de las personas con discapacidad.
  • 8. Elaborar materiales narrativos, audiovisuales y artísticos que favorezcan miradas más complejas y profundas acerca de la realidad humana, la desigualdad y las diferencias en el funcionamiento.
  • 9. Diseñar lineas estratégicas para promover el desarrollo real y efectivo de la escuela inclusiva


Fotografía: María José G. Corell

Hace unos días vi una noticia en TV en la que se comentaba que, debido al cambio climático, peligraba la supervivencia de unas plantas. Ante mi estupor, la solución que planteaban era manipularlas genéticamente para que pudieran sobrevivir en esas condiciones adversas. 
Las personas que ejercemos en los centros educativos lo que llaman la "orientación educativa", sobre todo los que pensamos que se necesita un cambio, estamos en una posición incómoda, trabajamos en condiciones adversas como esas plantas.
Tanto públicamente como en privado algunas orientadoras me han comentado su malestar.
Es complicada nuestra posición porque se espera de nosotras algo que no queremos hacer. No queremos hacer aquello que sabemos que no ayuda a quienes queremos ayudar sino que mantiene el sistema sin mella, sin cambios, intacto. Como en el caso de las plantas, podemos seguir manteniendo el sistema y "adaptarnos" cual manipulación genética para que las condiciones sigan intactas.
Sabemos que mientras se siga sin cambios se menoscaban los derechos de algunas personas, pero también se roba la felicidad de todas. Porque no avanzamos hacia una escuela más amable para todas.
El cambio, cualquier cambio produce dolor, siempre es angustioso avanzar hacia lo desconocido. En nuestro caso, ese desconocimiento, ese avanzar sin que haya camino, me hace sentir como mala profesional. En ocasiones no se qué y cómo hacer, ni por dónde avanzar. A veces digo que vamos construyendo el camino al tiempo que avanzamos por él. Como abrir una vía en escalada, con una dificultad añadida: no sé apenas escalar. 
No hay camino y es como andar por la selva con el machete quitando maleza para poder pasar. Supone salir de la zona de confort, de lo conocido y esperado de nosotras.
Las condiciones de trabajo tampoco ayudan, sin tiempo ni para pensar. Dice Skliar que cuando no hay tiempo juzgamos, y ¿qué más puede ser la evaluación psicopedagógica, sobre todo hecha en las condiciones que solemos hacerla, sino juzgar?, pero ¿a quién juzgamos?, al eslabón más débil: al niño o niña, para seguir sin cuestionar el sistema. Como con las plantas, no afrontamos la verdadera solución.
Se me ocurre que podemos unirnos. Reunirnos aunque sea virtualmente, crear un espacio donde compartir, donde nos demos cuenta de que no estamos solas. Donde busquemos juntas caminos que nos ayuden a avanzar.







María José G. Corell, orientadora
Texto publicado originalmente en Facebook, 9-1-2018






Más información e inscripción para el #WorkshopOrienta


Los astros se han alineado y María José G. Corell y yo mismo nos hemos decidido a hacer un encuentro próximamente en el que reflexionar juntos. Ella realizó un post (http://bit.ly/2DaIeXm) en el que exponía su malestar en el ejercicio de la orientación educativa, que sigue tan al margen de las necesidades de demasiados niños y niñas. Se evidenció que la frontera entre los profesionales y las familias se diluye cuando nos implicamos con propuestas éticas, ilusionantes y justas. Muchos familiares mostraron su deseo de asistir.
Por mi parte, y tras haber fracasado en el intento de obtener financiación para un proyecto de investigación que pretendía iniciar, pensé hacer algo más humilde, pero igualmente hermoso. Descubrir las narrativas emergentes que, desde las personas implicadas y comprometidas con la inclusión, pueden alimentar la necesidad de hacer las escuelas más inclusivas.
De modo que hacemos público nuestro interés por hacer ese encuentro de trabajo próximamente en la Universidad de Málaga. 








Texto publicado originalmente en Instagram, 13-1-2018

6 comentarios:

  1. Algo debemos cambiar en orientación educativa cuando hay familias que nos ven a los orientadores incluso como el enemigo. Debemos ser el primer motor del cambio para que sea posible la inclusión, pero, sin que sirva de excusa, nos faltan medios, tiempo e incluso formación específica.

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    1. Sería estupendo contar con tu participación en el Workshop. Anímate a venir o a compartir un video sobre el que trabajar. Saludos!

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  2. Buena apuesta. Los nuevos caminos que se presentan son un reflejo de por donde, ya sin parar, se encamina la orientación en nuestro siglo XXI para reflexionar sobre qué se hace, lo que hay que mejorar o cambiar, y poder lograr resultados deseados.

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  3. Algunas ideas:

    - No se puede incluir con 30 alumnos por aula.
    - La inclusión es papel sobre mojado con leyes educativas de hace más de 20 años.
    - La organización de los centros de Secundaria no facilita la puesta en práctica de metodologías inclusivas.
    - La arquitectura y el mobiliario entorpece la inclusión, todavía existen barreras arquitectónicas.
    - El término inclusión aparece más en la literatura que en la normativa (por lo menos en Galicia).
    - Situación-problema: Profe. Física-Química en 2° de ESO=30 alumnos X 3 grupos=90 alumnos. Aproximadamente hasta la evaluación inicial transcurren por término medio 4 semanas. Esto es 8 horas de clase por cada grupo. ¿ No pensáis que es difícil tener un conocimiento de cuales son las competencias curriculares de cada alumno?

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  4. Juan Carlos S.11 febrero, 2018

    Creo que la mayor dificultad para inclusión es el propio currículo vigente y muy cerrado y el propio concepto de adaptación curricular que vincula la atención a la diversidad a ese mismo currículo cuando bien sabemos los especialistas que esa no es la respuesta educativa necesaria
    ¿Cuando podremos trabajar con adaptaciones basadas en las competencias educativas básicas?
    Y por cierto que el grado de “significatividad” lo establezcan las necesidades educativas reales de cada persona y no la etiquetas ni los diagnósticos...

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